Las adolescentes que se embarazan ponen en riesgo su vida y la de su bebé, afirmó la directora del hospital pediátrico Manuel Ascencio Villarroel, Rosalía Sejas.
Explicó que el primer problema se presenta a nivel emocional y psicológico.
“El bebé en gestación es víctima de una agresión social porque la madre sufre, se preocupa y es maltratada”, indicó.
Informó que otro riesgo en este tipo de embarazos es que los pulmones de los bebés no alcanzan la maduración necesaria, lo que provoca una enfermedad llamada síndrome de dificultad respiratoria o asfixia. Ésta es una de las principales causas de mortalidad en el período neonatal o en los recién nacidos.
Un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa, por sus siglas en inglés), publicado en marzo del presente año, señala que en Bolivia se reportan 74 por ciento de casos de embarazos no planificados en menores de 15 a 19 años.
OTRAS CAUSAS La multiparidad (tener muchos hijos), la mala alimentación, las infecciones (urinarias y de transmisión sexual), así como el excesivo trabajo durante el embarazo, también son factores que exponen la vida y la salud del binomio madre-niño.
Sejas dijo que cada uno de estos factores deriva en dos o tres enfermedades que pueden quitar la vida de la madre o el niño, o en su defecto dejar secuelas posteriores para el recién nacido.
DESNUTRICIÓN La consecuencia directa de la mala alimentación es que el bebé podría nacer desnutrido.
Añadió que una alimentación deficiente influye en el desarrollo físico y psicológico del bebé.
La condición económica y social de la madre tiene mucho que ver en la alimentación durante su embarazo.
Las adolescentes asumen la maternidad estando solteras y se abocan a trabajar olvidando que deben estar bien alimentadas.
Sejas señaló que las madres adultas también tienen problemas de desnutrición debido al acelerado ritmo de trabajo. Estas madres no cuidan el cumplimiento de los horarios y la calidad de sus alimentos, muchas veces lo que comen no tienen los nutrientes que necesitan.
INFECCIONES Las infecciones urinarias y de transmisión sexual, que no fueron detectadas y tratadas adecuadamente en el embarazo, podrían afectar directamente al niño y ser transmitidas al momento del parto.
Infecciones como la septicemia y meningitis podrían ocasionarle rápidamente la muerte al recién nacido, pero también están las enfermedades mortales como el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida).
El bebé podría nacer con alguna malformación congénita. “No es muy frecuente ese tipo de casos en Bolivia, pero están empezando a identificarse”, acotó.
Sejas informó que patologías cardíacas, problemas de malformación renal, alteraciones a nivel de los huesos y los músculos son las posibles consecuencias de una infección que no fue atendida a tiempo o que no fue tratada de forma adecuada.
MULTIPARIDAD Las mujeres que tienen más de cinco hijos y que no guardan el espacio de 2 años entre uno y otro embarazo exponen su salud, ya que biológicamente no está preparada y el binomio podría sufrir de desnutrición.
Prácticas culturales como el “manteo” (sacudir a la madre en una frazada para acomodar al bebé) pueden provocar en el recién nacido parálisis cerebral infantil y otros traumas obstétricos.



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