Abraham Mamani, el hombre de 19 años que es buscado desde el fin de semana por la Policía, acusado de intentar asesinar a su hija de dos años porque "ella no se le parece", burló a las autoridades que debían darle seguridad a las víctimas y las raptó el lunes en la noche obligándolas a subir a un vehículo.
El domingo 21 de octubre, Olga Teresa Villegas denunció que su pareja había intentado matar a la hijita de ambos, de dos años, arrojándola al piso e intentando ahorcarla. Su madre la salvó. El hecho ocurrió el 11 de octubre en Tiquirpaya, población de Independencia a la que se llega tras un viaje de ocho horas. Diez días después del intento de asesinato, la pequeña tenía moretones en el cuerpo, rasmilladuras, cicatrices antiguas, desnutrición, un trauma cervical en el cuello, falta de apetito, debilidad, llanto constante y el síndrome del niño maltratado. Un médico forense le otorgó 20 días de impedimento y el fiscal Marcos Vidal llevó a madre e hija al hospital de Quillacollo, donde le practicaron varias pruebas de Laboratorio.
Olga Teresa Villegas se quedó en casa de su hermana y su cuñado, en la zona de Chulla, Quillacollo. El lunes 22 debían encontrarse con el fiscal en el centro de la plaza Bolívar a las 19:30 horas para ir a recoger los exámenes. Sin embargo, antes de la hora pactada, Olga Teresa Villegas, junto a su hijita y su hermana estaban en la parada de trufis cuando el agresor Abraham Mamani Mejía las interceptó y airado le preguntó a Olga Teresa dónde había estado. La mujer le respondió que le avisó a la Policía de lo que le hizo a su hija y que un fiscal lo estaba buscando. Mamani reaccionó con enojo, tomó del brazo a Teresa, quien llevaba a su hija cargada en su aguayo, y la arrastró no sin antes amenazar a la hermana con matarla. "Conozco tu casa, si te metes te voy a matar", le advirtió.
Mamani huyó con la madre y su hija a bordo de un vehículo. Si bien se ha montado vigilancia policial a la casa de la hermana de Olga Teresa Villegas, la directora de Género y Generacional de la Alcaldía, Raquel Melgar, dijo que en este caso se cometió una cadena de errores que han puesto en serio riesgo la seguridad de la madre y la niña. Con 20 días de impedimento y la amenaza del padre, la niña debía quedar internada en el hospital o en un casa de acogida temporal por su seguridad, pero no se adoptaron medidas de protección. Creen que la madre podría tener un síndrome de indefensión adquirida, es decir que “naturaliza la violencia y establece un vínculo de complicidad con el agresor llegando a acciones extremas para comprobarle su lealtad”./Opinión



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