¿Cuántos años puede llegar a vivir el ser humano? La respuesta a esta pregunta tan ambiciosa no está, de momento, al alcance de la ciencia. Por ello, quizás sea más sensato determinar las causas del envejecimiento y, de esta forma, centrar los objetivos en los que actuar para retrasar los efectos de la edad. A ello se ha dedicado un grupo de investigadores que han recopilado en un artículo los hallazgos de tres décadas de estudios sobre los procesos vinculados a la edad.
De acuerdo con el artículo, titulado Las características del envejecimiento, las cuatro causas primarias a las que hay que prestar atención son las lesiones en los genes o en los interruptores que los activan, el acortamiento de los telómeros (los capuchones que protegen los extremos de los cromosomas) y los fallos en el control de calidad de la eliminación de proteínas.
A medida que pasa el tiempo, los genes sufren lesiones. Pueden ser de origen externo, por ejemplo, provocadas por radiación solar o tóxicos químicos, o endógenas, como errores en la replicación del ADN. Si los mecanismos de reparación de estas lesiones (tanto del núcleo celular como del ADN mitocondrial) fallan, las alteraciones se acumulan y desembocan en síndromes de envejecimiento prematuro o procesos tumorales.
Un ejemplo de cómo mutaciones en el ADN pueden derivar en envejecimiento precoz es la progeria. La patología provoca un envejecimiento acelerado en los niños que la padecen, que muestran un aspecto envejecido y no suelen sobrevivir a los 13 años. El funcionamiento incorrecto del gen LMNA, que interviene en el funcionamiento del núcleo celular, provoca una alteración en la estructura del núcleo y el envejecimiento precoz.
Una consecuencia de la inestabilidad genética es el acortamiento de los telómeros, los capuchones que protegen el material genético de los bordes de los cromosomas. Pero este fenómeno tiene tal entidad, que los investigadores lo consideran como una causa de envejecimiento por sí misma.
Influencia del ambiente
Los hábitos de vida y la exposición al ambiente influyen no solo en los genes, sino en cómo se expresan. Existe un conjunto de señales bioquímicas que, a modo de interruptores, encienden o apagan la actividad de los genes y que son básicos para el funcionamiento normal de las células
PARA SABER
Autores del estudio
El equipo está conformado por Carlos López-Otin, María Blasco, Manuel Serrano, Linda Partridge y Guido Kroemer.
El equipo está conformado por Carlos López-Otin, María Blasco, Manuel Serrano, Linda Partridge y Guido Kroemer.
Proceso incomprendido
Es el momento de presentar de manera organizada y comprensible las claves de un proceso muy incomprendido.
Es el momento de presentar de manera organizada y comprensible las claves de un proceso muy incomprendido.
Muchas enfermedades
Los factores están en la raíz de muchas enfermedades asociadas al envejecimiento.
Los factores están en la raíz de muchas enfermedades asociadas al envejecimiento.
También existen daños terciarios
El estudio identifica un último grupo de otros dos procesos biológicos que provocan los que califican de “daños terciarios” al organismo relacionados con la edad. Una vez más, son un efecto cascada de los anteriores. Por ejemplo, el agotamiento de las células madre de los tejidos y la consiguiente imposibilidad de renovación celular (la etapa final de la muerte celular masiva y el envejecimiento del tejido). O errores en la comunicación celular, entre los que se encuentra la inflamación, "un proceso que de forma crónica se asocia al cáncer".
El estudio identifica un último grupo de otros dos procesos biológicos que provocan los que califican de “daños terciarios” al organismo relacionados con la edad. Una vez más, son un efecto cascada de los anteriores. Por ejemplo, el agotamiento de las células madre de los tejidos y la consiguiente imposibilidad de renovación celular (la etapa final de la muerte celular masiva y el envejecimiento del tejido). O errores en la comunicación celular, entre los que se encuentra la inflamación, "un proceso que de forma crónica se asocia al cáncer".
Mientras que las estrategias destinadas a extender la longevidad a través de la reparación de los daños en los genes "están todavía lejanas", el estudio cree que las relacionadas con el metabolismo "pueden ser más accesibles". En cualquier caso, no será a corto plazo.



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