Las dos personas que resultaron heridas en el sauna Dallas el domingo 6 de enero, cuando una garrafa explotó, se recuperan de diferentes lesiones.
El primer lesionado fue Ronald Vargas, un empleado del mismo sauna que estaba en el sector de las calderas donde se originó la explosión. El hombre sufrió quemaduras en el brazo izquierdo y salió del cuarto de las calderas corriendo para lanzarse a la piscina y apagar la llama que envolvía su brazo. Fue auxiliado por una ambulancia de Medicar y los paramédicos dijeron que parecían quemaduras de segundo grado. El segundo herido fue un cliente del sauna, Humberto Martínez Canaviri de 43 años. El estaba dentro del sauna y debido a la onda expansiva, la puerta de vidrio se rompió en miles de pedazos que salieron disparados y lo hirieron en el rostro, en el pecho y en las extremidades. Martínez fue trasladado al hospital Viedma. Se desconoce si las víctimas presentarán cargos contra los administradores del sauna.
El teniente Víctor Ulunque de Bomberos dijo que hubo fuga de gas en el sauna, pero la investigación continúa para esclarecer si la misma se generó por deficiencias en la conexión de mangueras. Ulunque lamentó este accidente y dijo que Bomberos podría efectuar inspecciones periódicas para verificar las conexiones y condiciones de uso de las garrafas, pero esa es una tarea que la Alcaldía debe cumplir al otorgar permisos de funcionamiento. No hay una normativa específica al respecto.



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