A pesar de la crisis europea sostenida en los últimos tres años, las remesas en Bolivia siguieron subiendo.
Entre enero y noviembre de 2012, el país recibió 998,6 millones de dólares, monto superior en 7,2 por ciento al mismo período de 2011, según el último informe del Banco Central de Bolivia (BCB). Dos analistas consideran que ya no subirán en 2013.
El principal origen de estos recursos sigue siendo España, desde donde los inmigrantes bolivianos, pese a la crisis continental, han enviado casi la mitad del total de remesas (44 por ciento). Más atrás, se encuentran Estados Unidos (17 por ciento), Argentina (12 por ciento), Chile (5 por ciento) y Brasil (3 por ciento). El restante 19 por ciento lo conforman otros países.
Para el analista económico José Luis Evia, una explicación razonable puede deberse a la “flexibilidad de los bolivianos” en el mercado laboral europeo. “Los bolivianos hacen trabajos que los europeos no quieren hacer. Además, el boliviano es una persona con más iniciativa y ha sabido incorporarse en el mercado laboral europeo”, explica.
En tanto, el experto en economía Julio Alvarado cree que los bolivianos tienen una capacidad de ahorro, que en épocas de crisis se ha traducido en algo más de “sacrificio”. “Ahora, envían casi todo lo que pueden ganar, a diferencia de antes que tenían la posibilidad de ahorrar”, explica.
En una entrevista con radio Fides, el presidente del BCB, Marcelo Zabalaga, advirtió que probablemente los efectos negativos de la crisis europea en las remesas bolivianas se vean recién en 2013. Incluso se animó a dar una cifra del descenso: unos 200 millones de dólares.
Para Evia, en cambio, es posible que las remesas no suban demasiado por lo complejo de la crisis europea, pero tampoco bajarán.
“Hay que considerar que la crisis europea y otras condiciones de migración han desanimado a otros bolivianos que pretendían viajar a buscar trabajo en Europa”, explica dando a entender que los bolivianos que ya llegaron allá tienen menos competencia “y en cambio, han sabido incorporarse en el mercado laboral y ya han pagado el costo social que representa una migración”, como el hecho de dejar a sus familias. “Por tanto, para ellos, será más difícil retornar.
Para Alvarado, en cambio, todo depende de la inyección de capital que ocurra en el continente europeo para que la situación cambie o se mantenga.
De todos modos, ambos analistas coincidieron en que las migraciones y el hecho de que las remesas se hayan constituido en uno de los ingresos más importantes del país develan la falta de oportunidades que da el país y la pérdida de capital humano que podría estar trabajando en territorio nacional.



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